Etiqueta: amistad

  • Cuando alguien llamó a la puerta Firma: Ester (seudónimo)

    Cuando alguien llamó a la puerta Firma: Ester (seudónimo)

    Por Ester (seudónimo). Su identidad se mantiene reservada por solicitud de la autora.

    Cuando alguien llamó a la puerta

    En el colegio, una joven se sentía sola. Pensaba que sus amigos la despreciaban y que nadie la apoyaba cuando necesitaba ayuda. Con el paso de los días, esos sentimientos se hicieron cada vez más difíciles de llevar.

    Una vez en su habitación, llegó a preguntarse para qué seguir viviendo si creía que a nadie le importaba. Estaba atravesando un momento de profunda angustia cuando escuchó unas palabras que la hicieron detenerse:

    —¿Por qué piensas hacerlo? Yo te amo más de lo que imaginas. Eres muy valiosa para mí.

    La joven quedó sorprendida. Sintió que no estaba tan sola como había creído y pensó en Dios, a quien podía acudir incluso en aquel momento.

    Entonces alguien llamó a la puerta de su habitación. Era un amigo. Al verla, se acercó y la abrazó. Ella pudo contarle lo que había estado sintiendo. Él la escuchó y la acompañó para buscar el apoyo de un adulto de confianza.

    Aquel día comprendió que hablar de su dolor era un primer paso para recibir ayuda. También recordó que, desde su fe, podía encontrar consuelo en Dios, y que había personas dispuestas a escucharla y permanecer a su lado.

    Reflexión: Cuando nos sentimos solos o rechazados, no tenemos que enfrentar ese dolor en silencio. Podemos hablar con alguien de confianza y pedir ayuda. Una conversación y una presencia cercana pueden abrir una puerta en un momento difícil.

  • Un amor inesperado, un cuento de Jesús David Pava

    Un amor inesperado, un cuento de Jesús David Pava

    Una conversación durante el recreo da comienzo a una amistad que poco a poco se convierte en algo más. Compartimos «Un amor inesperado», un cuento escrito por Jesús David Pava, estudiante de 8.º A.

    Un amor inesperado

    Había una vez un joven de 15 años llamado Daniel y una joven de 17 años llamada Sofía. Los dos estudiaban en el mismo curso, pero nunca habían hablado.

    Un día, Daniel vio que Sofía estaba sentada sola en el recreo y decidió acercarse para conversar con ella. Al principio, ambos estaban un poco nerviosos, pero después comenzaron a reír y descubrieron que tenían muchas cosas en común.

    Con el paso de los días se hicieron buenos amigos. Daniel siempre lograba sacarle una sonrisa a Sofía, y ella lo apoyaba cuando él tenía algún problema. Poco a poco, comenzaron a sentir algo especial el uno por el otro.

    Una tarde, Daniel reunió valor y le dijo:

    —Sofía, sé que tengo 15 años y tú 17, pero me gustas mucho. No sé si sientes lo mismo, pero quería decírtelo.

    Sofía sonrió y respondió:

    —Tú también me gustas, Daniel. Para mí, lo importante es que nos respetemos, nos comprendamos y nos tratemos con cariño.

    Desde ese día comenzaron una bonita historia, aprendiendo juntos que el amor no se trata solamente de la edad, sino también de la confianza, el respeto y la sinceridad.

    Y aunque algunas personas no entendían su relación, ellos demostraron que una amistad sincera puede convertirse en un sentimiento muy especial.

    Moraleja: Para el amor no hay edad ni estatura, pero sí debe haber respeto, confianza y comprensión.

    Autor: Jesús David Pava, grado 8.º A.