¿Somos el único colegio que no tiene uniforme de promoción?

Cada año, cuando los estudiantes llegan a grado 11, hay temas que inevitablemente aparecen en las conversaciones. Uno de ellos, casi siempre, es el mismo:

“¿Y por qué nosotros no tenemos uniforme de promoción?”

La pregunta es válida. Más aún cuando los muchachos ven que en otras instituciones los estudiantes de último grado llevan una camiseta, una chaqueta o un uniforme diferente que los identifica como la promoción. Para muchos, eso hace parte de la emoción de estar en 11°, de sentirse en el último año y de decir con cierto orgullo: “Somos la promo”.

Y sí, nuestra institución también tuvo esa tradición.

Durante algunos años, los estudiantes de grado 11 usaron un uniforme diferente. Se escogían colores, diseños, nombres, logos… y alrededor de todo aquello se generaba bastante expectativa.

Pero, con el tiempo, también comenzaron a aparecer algunas situaciones que hicieron necesario preguntarse si realmente valía la pena mantenerlo.

Cuando el uniforme comenzó a ocupar demasiado espacio

Hay que decirlo: el problema nunca fue simplemente una camiseta, una chaqueta o un color diferente.

El asunto era todo lo que, en ocasiones, comenzaba a girar alrededor de eso.

Qué diseño escoger. Qué colores. Cuánto costaría. Quién estaba de acuerdo y quién no. Quién podía comprarlo. Cuándo se podía usar. Cómo debía ser…

Y, bueno, poco a poco algo que debía ser apenas un símbolo de identidad podía terminar convirtiéndose casi en el tema de la promoción.

También podía aparecer, quizá sin que nadie lo pretendiera, cierta distancia entre los estudiantes de 11° y el resto de la comunidad estudiantil. El uniforme diferente marcaba que eran los grandes, los que se iban, la promoción.

Eso puede parecer algo pequeño. Incluso puede verse como parte normal de estar en el último grado. Pero también vale la pena preguntarnos si la identidad de una promoción necesita construirse precisamente desde aquello que la diferencia de los demás.

Entonces… ¿qué hace especial a una promoción?

Tal vez aquí está la pregunta verdaderamente interesante.

¿Qué queremos que quede cuando una promoción se vaya del colegio?

¿Una camiseta?

¿Un diseño?

¿Un nombre?

¿O algo que hayan hecho?

Porque imaginemos por un momento otra manera de vivir el grado 11.

Una promoción que sea recordada porque dejó un proyecto funcionando. Porque realizó una actividad que involucró a los demás estudiantes. Porque ayudó a mejorar algún espacio del colegio. Porque acompañó a los más pequeños. Porque creó algo. Porque hizo historia de alguna manera.

Quizá el sentido de pertenencia no tenga necesariamente que desaparecer porque no exista un uniforme diferente. A lo mejor puede construirse de otras formas.

Y esto tampoco significa que tener uniforme de promoción sea malo.

No necesariamente.

Para muchos estudiantes representa un recuerdo bonito de una etapa que no volverán a vivir. Puede generar identidad, entusiasmo y ese sentimiento especial de estar cerrando once años —o más— de vida escolar.

Por eso tampoco tendría mucho sentido convertir esta reflexión en un simple “uniforme sí” o “uniforme no”.

La pregunta podría ser otra:

¿Qué debería significar realmente ser promoción?

Quizá ahí esté una conversación que vale la pena tener.

Porque uno puede quitar un uniforme y no conseguir absolutamente nada. Así como también podría existir un uniforme de promoción sin que este se convierta en el centro de todo.

Al final, el verdadero reto está en lograr que nuestros estudiantes entiendan que llegar a 11° no solamente significa ser los mayores del colegio.

También significa convertirse, de alguna manera, en referentes para quienes vienen detrás.

Y eso pesa bastante más que cualquier camiseta.


Ahora queremos leerte

Esta no pretende ser una posición oficial de la institución ni dar por terminada la discusión. Es, simplemente, una reflexión y una invitación a conversar.

Por eso queremos conocer especialmente la opinión de estudiantes, egresados, docentes y familias:

¿Crees que debería regresar el uniforme de promoción?

¿Por qué sí o por qué no?

Y si regresara, ¿qué condiciones propondrías para que fortalezca la identidad de los estudiantes sin convertirse en el centro de su último año escolar?

Esta reflexión corresponde a una mirada personal de su autor y no pretende representar una posición oficial de la institución. La intención es, sencillamente, abrir la conversación y escuchar las distintas voces de nuestra comunidad educativa.

La conversación queda abierta. Te leemos en los comentarios.

Dayan Puccini
Docente

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5 respuestas a “¿Somos el único colegio que no tiene uniforme de promoción?”

  1. Avatar de Dayan puccini

    Deja tú comentario o pregunta.
    Te leemos 🙏

  2. Avatar de Luis Grau
    Luis Grau

    Me parece que los mismos estudiantes han ocasionado que en los últimos años no tengamos promoción, ya que esto ha venido generando por decir el “ego” que por tener un suéter diferente y ser el último año, son superior, generado una fuerte tensión en los demos salones por sentirse superior, más en nuestro colegio.
    Si nos ponemos a mirar atrás las promociones no cumplían con el reglamento de acuerdo al uso de uniforme promo(solo un día a la semana) eso también ha afectado hoy en día ah que tengamos ese “pero” cuando queremos realizar nuevamente una promoción.
    Por qué pasa esto?
    Cuando se hace una actividad de estas lo primero que se debe hacer es poner las normal reglamentarias sobre la mesa y firmar acuerdos de convivencia y normas en los estudiantes, se hacía eso en las promos anterior ?
    Si nos ponemos a pensar, y si los docentes y rectores hubieras echo todo mediante el reglamento y normal de acuerdo a la convivencia y uso de suéter diferente solo un día a la semana, siguiera la promo ?
    De quién es la verdadera culpa en nuestra institución de estudiantes de 11 o de los docentes y rectores que dejaron pasar todo por alto ?

    1. Avatar de DjPuccini

      Gracias por tu excelente participación,

  3. Avatar de Maria nuñez
    Maria nuñez

    ​Personalmente, creo que sí debería regresar. Es verdad que un uniforme o una camiseta no define la madurez ni el liderazgo de un curso, pero sí representa un recuerdo de una etapa tan importante como terminar el colegio. Más allá del diseño o los costos los cuales se pueden debatir con acuerdos claros entre todos, llevar esos uniforme genera felicidad, unión en el grupo y marca de todo un proceso escolar. Se puede ser un excelente inspiracion para los grados q siguen y dejar una huella positiva en la institución llevando al mismo tiempo un símbolo que identifique a la promo, es algo de felicidad, de vernos diferente por un tiempo.

  4. Avatar de :)
    🙂

    Si, una de las ilusiones de nosotros como estudiantes al llegar a 11, es nuestra promoción, todos soñamos con ese momento.
    No siento que hacer un uniforme de promo, sea sinónimo de alejamiento o de “ego”. Más que eso, siento que es algo que nos da un sello y nos diferencia de los otros grados. Con esto no quiero decir que la promoción nos identifique, porque la identidad la construimos nosotros como estudiantes, por lo que hacemos y por los proyectos que realizamos, así como dice la lectura de arriba.
    Y si, es cierto que cuando llegamos a 11 nuestro ego crece un poco, porque nos sentimos “superiores”, pero eso ocurre teniendo promo o no.
    Así que, desde mi punto de vista, el uniforme de promoción debería regresar. Y para que no ocurra un alejamiento o superioridad, los directores deberían poner las condiciones que ellos crean convenientes para que esa problemática del “ego” no siga apareciendo en nuestra institución.

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